El dilema entre ética y salud.
(Parte 2/3)

 

Permitidme daros las últimas noticias sobre cómo están las cosas en el mundo con respecto a la industria cárnica, que se parece bastante a un sumidero del planeta.

La cría de ganado mundial destinada a nuestro consumo bebe 8 por ciento del agua de nuestro planeta. Los investigadores nos informan de que se necesita cien veces más agua para producir 1 kilo de carne que para producir 1 kilo de proteína procedente de los granos. Los animales están nutridos con una cantidad excesiva de cereales con el propósito de que engorden y crezcan más rápido (estos procesos también se aceleran con la administración de hormonas), lo que a su vez les causa más sed y les obliga a consumir más agua (en comparación con un animal que se cría en libertad en el campo y se alimenta esencialmente de hierba).

En Estados Unidos el ganado consume siete veces más grano que toda la población de ese país (que se aproxima a trescientos veinte millones). El 80 por ciento de la producción de los cereales en Estados Unidos es consumido por el ganado, las aves y la producción pesquera doméstica y la producida en el extranjero.

Y no mencionaremos el tema de que con una parte de estos cereales se puede evitar que nueve mil niños se mueran de hambre y de desnutrición cada día en el mundo. Obviamente, un asunto que puede parecer tan sencillo de solucionar con una correcta distribución y que ayudaría a salvar tantas vidas no funciona en nuestra civilización.

Otro dato del efecto destructivo son los gases: la alimentación forzada del ganado aumenta la fermentación y la producción de los gases intestinales del animal, que alteran el medio ambiente y el clima en particular. Suena casi ridículo, ¿verdad?, que las ventosidades de la vaca calienten el globo azul, pero así es, la industria ganadera es responsable del 18 por ciento de las emisiones mundiales de gases del efecto invernadero,¡¡¡es un porcentaje mayor que el que produce todo el sector del transporte!!! Y eso sin mencionar que el 70 por ciento de los bosques del Amazonas han sido eliminados para establecer nuevas tierras para el ganado.

Os aseguro que soy una persona muy escéptica y no suelo exagerar, todos los datos que os transmito son reales y comprobados. Y aunque me digas que es una cuestión a nivel global y nada tiene que ver contigo, porque tú no puedes cambiar nada, eso no es verdad. La única forma de aliviar la presión en el tema de la producción cárnica es reducir su consumo por nuestra parte, por tanto es un trabajo que se realiza individualmente.

Claro que es una pena renunciar a algo tradicional y nutritivo solamente porque de repente somos muchos en el planeta y no tratamos esta cuestión de un modo adecuado o porque alguien maltrata a los animales y otros pasan hambre. Todo parece estar muy lejos de tu casa y de tu vida cotidiana, y me puedes decir que ya tienes bastantes problemas de los que ocuparte, como para encima tener que dejar de comprar filetes y buscar comida ecológica… continuará.

Tomado del libro Salud Pura