«Poseemos un verdadero cerebro dentro de nuestras entrañas y su función neuronal resulta muy parecida a la actividad cerebral de la cabeza». Esta afirmación articula el libro de la endocrinóloga Irina Matveikova, “Inteligencia digestiva”.

Y no es una metáfora. En el aparato digestivo tenemos cien millones de neuronas idénticas a las del cerebro: el 90% de la serotonina se segrega en el aparato digestivo, tan importante para el bienestar general. Entenderlo es ganar años de vida.

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