La recomendación dietética diaria de ingesta de la fibra dietética (la resistente) para un adulto es de 25 a 30 gramos. Y es importante consumirla a través de alimentos naturales y no solamente en forma de suplementos preparados de fibra concentrada. Cuando es consumida de manera natural, se libera gradualmente de los alimentos mientras aquellos pasan por los procesos digestivos y ejerce así su efecto más suave, continuo y prolongado.

Y aquí viene la verdad: por cada 100 gramos de verdura que has comido puedes contabilizar solo 2-3 gramos de fibras dietéticas. Los vegetales contienen mucha agua y fibras digeribles, pero aquel tipo de fibras más resistentes se encuentra en concentraciones relativamente bajas. Entonces no te conformes con tu ensalada del mediodía, es muy poco para tu salud.

Tampoco las frutas te proporcionan todo lo necesario. Nuestro sistema digestivo asimila casi todas las frutas sin dejar ni trazas, y las paredes celulares restantes no llegan tampoco a más de 2-3 gramos por cada 100 gramos consumidos de fruta fresca. Por eso actualmente los científicos y médicos señalan que las poblaciones de los países industrializados de Occidente sufren una forma de malnutrición crónica.

Las concentraciones de fibra dietética son mucho mayores en las legumbres maduras y secas (garbanzos, judías, alubias), los cereales integrales y los frutos secos. Existen muchos estudios sobre los efectos dañinos de los alimentos refinados, ricos en harinas blancas, azúcar blanco y grasas. Todos somos testigos de las epidemias de obesidad y de diabetes causadas, en su mayor parte, por el consumo de estos productos.

Para no calcular tus gramos de fibra, mejor comer los alimentos en su forma natural integral y auténtica. Como resumió el doctor T.L. Cleave en sus estudios sobre los hidratos de carbono refinados: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

Todos los alimentos naturales y no refinados como los cereales, los frutos secos, las verduras, las frutas, las legumbres presentan todo tipo de fibras y cada uno varía en su combinación. Algunos con más cantidad de fibras solubles y otros de fibras insolubles. Por supuesto, sería ideal que consumieras 1 kilo de verduras y 1 de frutas al día, pero no hace falta sufrir y esforzarte si lo combinas con los cereales y las legumbres.

Los productos/alimentos más destacados por su contenidos elevado de fibra dietética son: espelta, centeno, cebada, salvado de trigo y de avena, arroz integral, arroz salvaje y rojo, brócoli, coles de Bruselas, coliflor, zanahoria, nabo, judía blanca y pinta, garbanzo, tomate, alcachofas, espinacas, judías verdes, cítricos, manzana con su piel, membrillo, fresas, cebolla, ajo, cardo, acelga, algas, semillas y pipas, frutos secos, guisantes, avena, ciruelas, plátanos verdes, patata cruda (en zumo).

Pero si tú me dices que no puedes comer todo esto, que te hinchas y te sienta mal, te creo. Tu conducta y tu carácter digestivo no pueden cambiase bruscamente y menos la de tus bacterias. Se recomienda que el consumo de fibras con estos alimentos se realice de forma gradual y así, con tiempo, tu intestino se vaya adaptando. Y repito, la clave está en beber muchos líquidos y tener un tránsito intestinal controlado a diario. Las flatulencias y los gases suelen ceder con la toma continua de fibras y pese a que te sentirás incómodo algunos días, con paciencia y tiempo todo tu sistema va ir a acostumbrándose.

Tomado del libro Salud Pura