“En el sistema digestivo, con su sistema nervioso entérico (el segundo cerebro), acumulamos muchas  emociones no expresadas o problemas no solucionados”

Digestiones pesadas, ardor de estómago, estreñimiento, hinchazón, flatulencias… Nuestro sistema digestivo no siempre responde como nos gustaría y puede influir negativamente sobre nuestro bienestar y estado de ánimo. Pero también se produce el fenómeno inverso: las emociones alteran las funciones digestivas. Y es que el estrés, la ansiedad, la tristeza, la excitación o el enfado son factores de riesgo para desarrollar patologías tan serias como el Síndrome de Intestino Irritable. La doctora Irina Matveikova, especialista en Endocrinología y Nutrición Clínica, y en medicinas naturales y fitomedicina, y autora de ‘Inteligencia digestiva’ (La Esfera de los Libros, 2011), nos explica la estrecha relación entre emoción y digestión, y nos anima a no considerar la ‘sensibilidad digestiva como una cadena perpetua’ y a cuidar nuestra alimentación y desintoxicar nuestro organismo, para mejorar así nuestra calidad de vida.

Entrevista realizada por Eva Salabert

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