Sin entrar en cabina ni emplear una fortuna cosmética. La fórmula para retrasar el paso del tiempo parece estar más al alcance de lo que creíamos. La Ciencia y las celebrities nos dan la clave.

La belleza es sinónimo de seducción, la edad, de triunfo… Pero la arruga no parece ser tan bella para quienes ven en el paso del tiempo a un enemigo más que a un aliado. Cuerpos bonitos, rostros de ángel y atributos físicos se transforman bajo la presión social en obsesiones, especialmente femeninas. ¿La prueba? El llamado síndrome de Blancanieves que descubrimos en este texto. Porque he aquí la Meca cosmética: si te dieran el elixir de la eterna juventud, ¿lo tomarías?

La realidad es que millones de mujeres de todo el planeta buscan retrasar el paso del tiempo. Sin embargo, dicho elixir parece estar más al alcance de lo que se cree. Sin cirugía, sin medicina estética. La Ciencia nos habla sobre la nutrición celular.

Alimentarse según la teoría del grupo sanguíneo del doctor John D’Adamo que sigue Miranda Kerr, la dieta alcalina de la que Victoria Beckham hace apología y los detox periódicos que realiza Gwyneth Paltrow tienen la misma base y el mismo objetivo: la nutrición celular. Un modus operandi que permite hablar de poner freno al envejecimiento.

“Los procesos degenerativos del envejecimiento precoz se desencadenan cuando el ‘desgaste interno’ de los sistemas vitales es muy profundo, cuando existe una disfunción celular y hormonal prolongada, cuando uno sufre deficiencias crónicas en los nutrientes esenciales debido a una mala nutrición, a una digestión alterada y a una absorción nutritiva limitada, y, por último y muy importante, cuando los niveles de la carga tóxica (toxemia interna o autointoxicación intestinal) y externa (químicos, fármacos, contaminantes…) superan las cantidades permitidas y la capacidad del cuerpo de desactivarlos y eliminarlos. La higiene intestinal, la salud digestiva y el uso periódico de suplementos probióticos pueden frenar y hasta que revertir los procesos degenerativos de envejecimiento”, asegura la doctora Irina Matveikova, especializada en endocrinología y nutrición clínica y autora del libro Inteligencia Digestiva.

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