Últimamente los médicos solicitan más y más a los pacientes eliminar de sus dietas el trigo o, mas bien, el gluten, que significa además del trigo otros cereales como avena, centeno, espelta, etc.

Yo personalmente lo recomiendo a todos pero por un periodo de por lo menos, 1-2 meses, mientras programamos los tratamientos depurativos e intentamos equilibrar otros parámetros de salud y controlar el malestar o la enfermedad principal.

Clásicamente la intolerancia al gluten se considera como una enfermedad celíaca. Es un“error”peculiar del sistema inmune, se presenta cuando las células del sistema inmune atacan a las proteínas del trigo (como también del centeno, espelta, kamut, etc.).

La lectura del sistema inmune es que el gluten es un “enemigo” y eso genera una reacción inflamatoria del intestino delgado y afecta negativamente la calidad de la absorción de los nutrientes vitales y causa, en general, meteorismo, hinchazón, diarreas o lo contrario estreñimiento, migrañas, fatiga, alergias, etc.

Lo que estamos observando en los últimos años es el crecimiento de los casos de la “sensibilidad al gluten” sin que podamos llegar a confirmar ni a diagnosticar la enfermedad celíaca según los criterios habituales.

La prevalencia de la “sensibilidad al gluten” en la población todavía no es bien conocida, pues, es un diagnostico nuevo en la medicina; sin embargo algunos datos sugieren que alrededor del 6% de la población pueden sufrirlo.

La sensibilidad al gluten y la enfermedad celíaca comparten muchos síntomas pero la primera suele ser menos grave, más fácil de corregir y tratar. La sensibilidad al gluten esta asociada con malas digestiones, hinchazón, dolores de cabeza, alergias, cólicos, problemas del tránsito intestinal, artritis, etc.

Esta nueva enfermedad se encuentra en pleno estudio y análisis científico.

Los datos de la unidad del aparato digestivo  de la Universidad de California, por ejemplo, nos informa que lo más probable la sensibilidad al gluten no siempre es realmente al gluten pero puede ser a otras moléculas y proteínas del cereal como la gliadina, glutenina o agglutenina.

Los estudios de laboratorio demuestran que la proteína del trigo que se llama inhibidora de amilasa-tripsina estimula la reacción de inflamación de nuestro sistema inmune.

Lo que es seguro es que el trigo sigue siendo “el culpable número uno” por provocar una vasta cantidad de síntomas, malestares y enfermedades, sea cual fuera el nombre se su componentemás problemático.

Muy pronto vamos a disponer de métodos más precisos para el diagnostico de la sensibilidad algluten, a las otras moléculas y proteínas del trigo y a los otros cereales.

Mientras tanto si sufres de algún malestar crónico digestivo o general  – una dieta detox estrictasin trigo durante uno o dos meses no te vendría nada mal.

De hecho casi todos mis pacientes que han seguido la dieta con disciplina, me han referidosobre la mejoría de su estado digestivo y su bienestar en general. Siempre funciona.

Es también interesante comentar que casi todos ellos refirieron que al volver a “hincharse” de pasta o pan en cantidad,  se han vuelto a sentir mal. La relación era tan obvia que no les quedaron muchas dudas con que tipo de comidas debían continuar.

Al final, si comemos variado y consumimos cereales que contienen gluten con moderación, para no provocar carencias nutricionales, nos traerá muchos beneficios para nuestra salud física y mental.

¿Porque no tenerlo en cuenta mientras los científicos lleguen a las conclusiones definitivas?

 

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