Los microbios manipulan el comportamiento del cuerpo (como por ejemplo Toxoplasma Gondii o Cordyceps), no siempre viven en sitios oscuros de la naturaleza, estos dos son claros ejemplos.

Nuestros cuerpos son la casa de un gran número de microorganismos extraños, algunos de ellos ejercen un poder sobre nosotros que no podemos ver.

Estos microbios (no son parásitos) viven sobre y en nuestro cuerpo, normalmente en nuestro intestino y a menudo comienzan una relación simbiótico con nosotros.

MBV 3Los microbios están compuestos normalmente por bacterias pero también por virus y fungi que producen una mezcla complicada de compuestos biológicos activos.

Algunos de estos productos (sustancias) están cerca de parecerse a hormonas y neurotransmisores (sustancias químicas que las neuronas usan para comunicarse).

Los microbios en el intestino han tenido durante mucho tiempo un papel importante en la salud humana.

Síndrome de Intestino Irritable, ulcera de estomago por ejemplo están asociados con un desequilibrio intestinal.

En los últimos años los científicos han estado descubriendo que esos habitantes microscópicos de nuestro cuerpo posiblemente han estada relacionados con nuestros cambios de humor, emociones y quizás con nuestra personalidad.

Gut microbiota aparece para cambiar la actividad genética en el cerebro y también desarrollar las partes fundamentales involucradas en la memoria y aprendizaje.

Estos habitantes de nuestros intestinos pueden ayudarnos a explicar porque los síntomas psiquiátricos varían entre individuos, al igual que sus respuestas a las medicaciones.

También Gut Microbiota puede explicar algunas de las diferencias en humor, personalidad y procesos del pensamiento que ocurren en el individuo y entre individuos.

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Pruebas clínicas tempranas sugieren que los suplementos probióticos pueden tratar problemas de ánimo y promover el buen desarrollo en niños.Por fin podremos aprender que dentro de nuestra “sopa bacteriana”  hay indicadores de enfermedades que podrán ser detectados de manera rápida y económica.

Por la Dra. Irina Matveikova

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