Es bueno conocer que la longitud total del sistema digestivo puede llegar a medir entre 8 y 12 metros, para comparar, si hacemos de nuestro tubo digestivo un conducto lineal  llegaríamos a una altura de un edificio de dos plantas .

El sistema digestivo no solamente es el más largo sino que también  más ancho. Si imaginásemos toda la superficie de nuestros  intestinos en un plano de dos dimensiones alcanzaríamos unos 300 m2 : ¡ Un campo de fútbol escondido en nuestras tripas!

A lo largo de la vida por el sistema digestivo pasan aproximadamente 70 toneladas de alimentos y 100 toneladas de líquidos. Y nuestras entrañas son capaces de  procesar, analizar, absorber y eliminar toda esta cantidad industrial ¡Y  sin  recambios ni averías en las tuberías! (Si están bien tratadas, claro está).

No obstante el sistema digestivo lo terminamos averiando nosotros mismos; a partir de estas alteraciones nos envía señales en forma de diversas molestias; nos avisa, nos pide “servicio” y ayuda.

El tubo digestivo permite y controla el paso de todas estas sustancias extrañas que atraviesan nuestro cuerpo desde la boca hasta el ano. Y a lo largo de este viaje los alimentos  se convierten en nosotros mismos.

La mucosa digestiva es nuestra aduana: un “alto servicio de inteligencia del estado”  del cual depende nuestra salud, defensa del sistema inmune y nuestra vida.

La digestión y la absorción son funciones vitales igual como lo son la respiración y la función cardíaca. La mala digestión tiene que ser considerada igual de importante que la mala respiración o la mala función cardíaca.

 

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