Los meses de enero y febrero nos traen cambios térmicos bruscos y, como cada año, nos envuelven en una tormenta de epidemia gripal y de muchas otras infecciones virales.

Congestión nasal, estornudos, debilidad, fatiga, dolor difuso muscular, dolor de cabeza, vista borrosa, irritabilidad, a veces dolor abdominal, problemas del estomago y mucho mas, son algunos de los múltiples síntomas que van a perjudicar mucho nuestra calidad de vida por un tiempo corto o quizás mas largo.

Los virus no poseen  estructura propia, no llevan la célula completa; son criaturas que por su forma recuerdan a una nave extraterrestre y que transportan en su interior información genética.  Para poder vivir y multiplicarse los virus tienen que utilizar las células de otro organismo.

Por lo cual cuando los virus te atacan significa que miles de “estas naves” aterrizan sobre tus células. Los invasores dañan la membrana de las células que van a habitar y les injertan su información genética. Después de un corto tiempo de incubación el virus se activa y se multiplica dentro de la célula humana,  luego la destruye y los nuevos virus se distribuyen por todo el cuerpo atacando a otras células; provocando de este modo esos malestares tan conocidos.

 

Los medicamentos antigripales combaten y muy bien los síntomas tan molestos (que son las consecuencias del ataque viral), pero no desactivan a los virus mismos.

Tu sistema inmune y tu microbioma (el conjunto de las bacterias buenas que viven en tu cuerpo) constituyen una fuerzas únicas e importantes que van a luchar contra el virus. Es muy importante ayudar a tu cuerpo a combatir la infección.

Los antibióticos son medicamentos muy eficaces para atacar a las bacterias, es decir son “anti-bacterias”. Matan a los microorganismos que poseen una estructura propia que constituye una célula, como son las bacterias, pero son totalmente inútiles frente a los virus.

Si tomamos antibióticos al comienzo de una infección viral, lo que vamos a conseguir es matar a nuestras propias bacterias buenas que suponen que son las encargadas de ayudarnos a combatir a los virus. Los antibióticos no van a hacer absolutamente nada con respecto a los virus.

 

¿Que podemos hacer para frenar la multiplicación y la agresividad de los virus en nuestro cuerpo?:

1 LAVADO NASAL

La mayoría de estos invasores entran en el cuerpo con el aire y se sedimentan en las mucosas nasales durante su periodo de incubación. Por lo cual es muy recomendable cada tarde después de un día laboral o después de un contacto social masivo hacernos lavados nasales con agua de mar o agua con sal. Un remedio muy cómodo es Rhinomer que ahora existe en spray y contiene extracto de eucalipto. Igual se puede utilizar una solución suave de sal y agua y hacernos lavados con una pipeta. La higiene de la mucosa nasal es un método muy eficaz contra los virus.

 

2 HACER GARGARAS

 

La faringe, las amígdalas y toda la zona bucal se puede desinfectar con remedios naturales como el spray Aromaforce de Pranarom, Thymus Composor de Soria Natural o Arkovox Propoleo de Arkopharma. También se pueden hacer gárgaras con una infusión de salvia o de tomillo.

Otro truco es simplemente mantener en la boca un trozo de jengibre fresco, eso reduce notablemente la actividad de los virus y tiene un efecto anti-inflamatorio.

 

Se puede equilibrar la microflora bucal y mejorar las defensas del sistema inmune de tus mucosas con probioticos locales como Reuteri y Lactibiane Bucodental.

3BEBER AGUA

Tu sistema inmune luchara mejor contra los virus si le suministras mucha hidratación (hasta 1,5 l al día); lo puedes realizar con infusiones de manzanilla amarga, salvia, tomillo, romero, jengibre o té verde.También puedes usar una cucharita de EchinaMed Hot Drink  de A. Vogel muy rico y fácil de preparar, por su acción frena la reproducción de los virus.

 

 

4 INFUSION GINGER

 

Se recomienda tomar 2 g de vitamina C en forma masticable al día, además un tubo de Oscillococcinum de Lab. Boiron.

También se puede beber una infusión concentrada de jengibre rallado con zumo de limón. Todo esto es muy beneficioso y puede acortar el periodo de infección.

 

 

Y por último recordar  desinfectar el aire. Una persona enferma a través de un estornudo, puede eliminar al aire hasta 30 millones de virus y bacterias agresivas. Se recomienda ventilar y enriquecer el aire con moléculas de aceites esenciales usando un difusor o con un spray purificante de Aromaforce de Lab. Pranarom.

Comparte este artículo en: