Irina Matveikova

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Irina Matveikova Messages

Imagen artículo HpY_Europa Press

Compartimos con vosotros una artículo publicado en el medio digital Infosalus, «Helicobacter Pylori: el diablo estomacal en 15 claves que debes conocer», en el que entrevistan a la Dra Irina sobre su nuevo libro: Bacterias. La revolución digestiva.

Esperamos que os guste.

 

http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-helicobacter-pylori-diablo-estomacal-15-claves-debes-conocer-20180722075931.HTML

 

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Arena y conchas de mar
Onda Cero

Compartimos con vosotros un audio en el que Onda Cero Radio entrevista a la Dra Irina en relación a su último libro Bacterias. La revolución digestiva.

http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/entrevistas/irina-matveikova-hay-mucho-prejuicio-sobre-los-excrementos-pero-dan-mucha-informacion-y-pueden-ayudar-a-prevenir-enfermedades_201807135b4888470cf24aab2596314d.html

Esperamos que os guste.

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Imagen de Pilar Jericó

Compartimos con vosotros un artículo publicado en El País sobre el nuevo libro de la Dra. Irina, Bacterias. La revolución digestiva.

 

¿Por qué las bacterias de nuestro organismo también necesitan una dieta rica y saludable?

El estudio del microbioma explica por qué tenemos determinadas enfermedades, nos gustan más unos sabores que otros o somos más intuitivos

Se calcula que en nuestro cuerpo residen diez bacterias por cada célula que tenemos y que cada uno de nuestros genes está influido por trescientos genes bacterianos. Todos estos hallazgos son relativamente recientes y ponen de manifiesto una manera diferente de contemplar la salud, la vida y a nosotros mismos, según el último libro de Irina Matveikova, Bacterias: La revolución digestiva.

El estudio del microbioma, ese conjunto de bacterias que cohabitan con nuestras células, explica por qué tenemos determinadas enfermedades, nos gustan más unos sabores que otros o, incluso, somos más intuitivos. De hecho, se calcula que los kilos de bacterias que literalmente llevamos a cuestas se concentran fundamentalmente en nuestros intestinos, para conformar el famoso “segundo cerebro”. Pero nuestras queridas bacterias no están solo en las tripas, sino que se encuentran en cada rincón de nosotros y así ha sido durante años y años, como han demostrado varios estudios.

En la Universidad de Carolina se hizo una curiosa investigación sobre lo que tenemos en nuestros ombligos. Después de analizar a diversos voluntarios, se llegaron a identificar más de 2.000 especies bacterianas sin nombre ni apellidos. Cuando se analizaron las cepas, se descubrió que las bacterias que colonizan nuestros ombligos son similares a las que existen en los fondos marinos. Casi nada… En nuestras bacterias se registra también nuestra evolución como especie y esta combinación maravillosa entre células y bacterias tenemos que cuidarla si queremos ser longevos y contar con una buena salud, según explica la doctora Matveikova en su libro. Para ello, veamos un par de claves:

Primero, necesitamos dar de comer a nuestras bacterias una dieta rica y saludable. Cuando ingerimos productos procesados, que no comida, no solo se ven afectadas nuestras células, sino también nuestras bacterias, que empiezan a alterarse y a generar determinados desequilibrios. De hecho, hay una investigación dirigida por Joe Alcock de la Universidad de México que demuestra que el microbioma intestinal puede manipular la conducta alimentaria de su portador para que ingiera ciertos alimentos. Así pues, si no queremos que nuestras bacterias influyan incluso en nuestros gustos, necesitamos cuidar su equilibrio.

Segundo, tenemos que cuidar los productos que tomamos o que aplicamos a nuestro cuerpo. Por ejemplo, existen en las raíces de nuestras pestañas unos ácaros denominados Demodex folliculorum, que son transparentes y miden 0,4 milímetros. Se comen las secreciones de nuestra piel y cada catorce o dieciocho días descienden a nuestras mejillas por la noche a practicar sexo y reproducirse (sin comentarios), para luego morir. Pues bien, si no tuvieran esta vida agitada o si los pobres estuvieran enfermos, nosotros tendríamos problemas como eccema, rosácea o acné. Por ello, cualquier producto que pongamos en nuestra piel —cremas, maquillaje, etc.— ha de cuidar el pH para que nuestros ácaros disfruten de una vida intensa y nosotros de una piel saludable. El ejemplo anterior se refiere a nuestra piel, pero se podría ampliar a cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Por eso, un exceso de antibióticos o fármacos pueden debilitar nuestras bacterias buenas y generar desequilibrios poco recomendables.

En definitiva, estos descubrimientos que recoge la doctora Matveikova en su libro nos aportan una perspectiva más amplia de nuestro cuerpo y de nuestro sistema inmune, conformado por ecosistemas bacterianos diversos y únicos, que nos protegen si nosotros sabemos también cuidarlos.

https://elpais.com/elpais/2018/07/09/laboratorio_de_felicidad/1531115136_890611.HTML

 

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Imagen de la CNN

Aquí os dejamos un resumen en español del artículo que publicó la CNN sobre los nuevos avances en el estudio de cómo los alimentos nos pueden ayudar a tratar la depresión y el estrés.

 

Nuestra próxima comida podría ayudarnos a luchar contra la depresión y el estrés

¿A veces han creído que la comida ha afectado de forma intensa a su estado emocional? La ciencia está comenzando a respaldar estas intuiciones.

 

La conexión entre una dieta pobre y alteraciones del estado emocional se conoce desde hace tiempo, pero lo que ha resultado menos claro es la dirección de la causalidad. Cuando estamos deprimidos, tendemos a buscar alimentos de baja calidad que nos proporcionen cierto alivio, pero ¿pueden estos alimentos contribuir a una depresión? Y si estamos deprimidos, ¿mejorar nuestra dieta puede mejorar nuestros síntomas?

 

Las nuevas investigaciones están ayudando a abrir el camino hacia una mayor claridad. Recientemente, se ha publicado un pequeño pero importante estudio entre hombres y mujeres que estaban tomando anti depresivos o que estaban yendo de forma regular a psicoterapia.

 

Todos los sujetos del estudio llevaban una dieta poco sana, con una ingesta baja de frutas y verduras, poca fibra diaria y mucho dulce, carnes procesadas y productos salados. Se puso a la mitad de las personas en una dieta sana que se centraba en ingerir aceite de oliva virgen, frutos secos, semillas, huevos, frutas, verduras, pescado graso y ternera alimentada con pasto. La otra mitad de las personas continuó con su dieta habitual y se les recomendó asistir a sesiones de apoyo social.

 

Antes y después del estudio, se midieron los síntomas de depresión de estas personas en una escala común. Después de tres meses con una alimentación más saludable, aquellos que formaban parte del grupo de intervención vieron cómo sus resultados mejoraron en unos 11 puntos. El 32% había alcanzado una puntuación tan baja que ya no cumplían los criterios para considerarlos personas con depresión. Mientras tanto, aquellos que participaron en el grupo de apoyo social sin ningún tipo de intervención en la dieta solo mejoraron en unos 4 puntos; solamente el 8% llegó a una remisión.

 

Lo que verdaderamente demuestra este estudio es que incluso para los pacientes con depresión más grave, la alimentación puede ser un anti depresivo muy potente. Y sin efectos secundarios negativos.

 

Una forma en que una dieta más sana puede mejorar nuestro estado de ánimo es a través de nuestro sistema inmunitario. El mismo proceso a través del cual respondemos ante heridas graves o amenazas también extingue incendios provocados por nuestra dieta y estilo de vida. Este es el motivo por el que una dieta pobre puede llevar a una inflamación crónica de bajo grado, un factor de riesgo para enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2 o incluso el Alzheimer. Según la Organización Mundial de la Salud, este tipo de enfermedades es la causa del 60% de los fallecimientos a nivel mundial.

 

Aunque los mecanismos que relacionan la inflamación con la depresión están comenzando a comprenderse, otros estudios realizados con compuestos con un efecto anti inflamatorio conocido, tales como la curcumina (componente de la cúrcuma), también han demostrado cierta eficacia en la reducción de los síntomas.

 

A pesar de que los estudios son pequeños y necesitan de más investigación, refuerzan la noción de que la depresión puede ser la respuesta del cerebro a la inflamación en el cuerpo, al menos para algunas personas.

 

Los alimentos integrales y saludables proporcionan micronutrientes que ayudan al cerebro a gestionar mejor el estrés. Actualmente, el 90% de los norteamericanos tiene deficiencia en al menos una vitamina o mineral, lo que deja sus cerebros desarmados ante el intento de reparar el daño. Un ejemplo: casi el 50% de los estadounidenses apenas consume suficiente magnesio, un mineral que participa en la reparación del ADN (y es tan fácil de encontrar en alimentos como almendras, espinacas y aguacate).

 

Algunos de los alimentos más ricos en nutrientes incluyen verduras de hoja verde oscura, vegetales crudos, huevos e incluso la carne roja criada de forma apropiada. Un amplio estudio demostró que las mujeres que consumían menos de tres o cuatro raciones de carne roja por semana tenían el doble de posibilidades de ser diagnosticadas con depresión o ansiedad. El estudio se realizó en Australia, donde la mayor parte de la carne proviene de ganado de pasto, una advertencia que los investigadores reseñaron como destacable.

 

¿Qué alimentos deberíamos evitar consumir para mantener un estado de ánimo saludable y equilibrado? Azúcar y aceites procesados y altamente refinados, entre los que se incluyen el aceite de colza, de maíz y de soja (el uso de este último se ha disparado hasta en un 1.000% a lo largo del pasado siglo). Estos alimentos se han relacionado con problemas de salud mental, entre ellos depresión, y ambos ahora saturan nuestro suministro alimentario, constituyendo en gran parte las comidas ultra procesadas que ahora representan el 60% de nuestra ingesta calórica. Estos productos, cuando se consumen de forma crónica, impulsan la inflamación y merman los recursos de protección de nuestro cuerpo, agravando el daño causado.

 

Aunque la ciencia sobre la dieta y el estado de ánimo aún tiene un largo camino por recorrer antes de asentarse como tal, hay pocos motivos por lo que esperar dado que una dieta más saludable puede ayudar y es definitivamente mejor para nuestra salud global. Las investigaciones sugieren que una dieta mejorada puede ayudar incluso a nuestro bolsillo.

 

Artículo publicado en inglés por Max Lugavere, periodista científico.

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Imagen de la CNN

Compartimos con vosotros un artículo publicado por la CNN en inglés en el que se habla sobre los nuevos avances científicos que estudian cómo la comida puede ayudar en el tratamiento de la depresión y el estrés.

Aquí tenéis el enlace del artículo:

“How your next food could help fight depression and stress”

https://edition.cnn.com/2018/03/20/health/food-depression-stress/index.html

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Feria del Libro 2018
Artículo Bacterias El Mundo ZEN

Compartimos con vosotros un artículo que se publicó el pasado domingo en el suplemento Zen del periódico El Mundo sobre el nuevo libro de la Dra. Irina: Bacterias. La revolución digestiva.

Además, os dejamos un enlace donde se puede leer la versión online:

http://www.elmundo.es/vida-sana/bienestar/2018/05/18/5af5960e46163f1c288b45b8.html

Feliz lectura.

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Nueva consulta SFAsis

Os informamos de que a partir del 21 de mayo, la Dra Irina pasará consulta en el Hospital San Francisco de Asís (edificio de Consultas Externas, calle Pablo Aranda, 7 – 3ª planta) y en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca (c/ La Salle, 12).

Para más información y citas, podéis poneros en contacto a través del teléfono 618 37 27 02 y en el correo electrónico admin@irinamatmeikova.com

Muchas gracias.

20180514 Bacterias y temas

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